Con tus ojos rojos
y tu tez blanca
me miras curioso
queriendo hablarme
pero de tu boca
no surgen sonidos.
Te deleitas con mi andar
pues no dejas de mirar.
Imagino que eres peresoso
pues solo al escucharme
te leventas de tu asiento
con ternura;sutil mirada tuya.
De esos tus ojos
rojos como cerezas,
luminosos
como estrellas.
Te deleitas con mi andar
queriendo hablarme.
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