¡Que dichosa te has de sentir!
Tan bien recordada,
feliz por cada pedazo
que repartiste
de tu corazón,
según tu razón,
a cada uno de tus hijos.
¡Un catorceavo de ti!
Que se refleja
en cada acto de ellos.
¡Que dichosa te has de sentir!
En tu cielo glorioso
con luz en la mirada
por todo lo que fuiste
y eres, allá en tu paraíso.
Una gloria que ganaste
y que con firmeza se hizo
tu eterna morada.
¡Que dichosa te has de sentir!
Tan bien amada.
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