¡Incomodo! Tener que dar explicaciones
por culpa de quienes no tienen los calzones
para dejar de lado las falsas ilusiones
que generan constantemente con sus acciones.
No puedo evitar
ponerme a temblar
por el miedo que me da
tener que mirar la realidad
de este engaño truhán.
Ya tantas veces
que he perdido, con creces
la dignidad del alma.
Ya no soporto
el dolor al ver tu rostro
cuando quedamos
y después, nos fallamos.
Insoportable es
la tensión de este mes
pues mi cordura
cuelga en la altura.
¿Cuantas veces
he caído ingenua
ante tus dulces,
palabras bellas?
Y en cada una,
llegamos a ninguna;
pues antes de empezar
han de terminar.
¡Que incertidumbre,
haces con la lumbre
de casa una de tus pasiones
que se reflejan en tus acciones!
Si haz de abandonarme: ¡Hazlo!
y no vuelvas a llamarme,
ya no defenderé tus pactos
aunque me supliques con mil actos.
Ten en mente que a esta mujer
que dichosa a tu lado es,
ya no soporta las traiciones.
Y aunque es como una fina rosa
no se planta ni por la persona más poderosa.
Entonces, claro te lo dejo:
ésta es la última vez que me quejo
pues la próxima; simplemente, me alejo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario