Puede que ésto no rime
pero mi corazón se deprime
con solo imaginar tu ausencia.
¿Será que carezco de paciencia
para trascender contigo?
Quizá mientras espero debería comer higo
y leer un buen libro.
¡Así que, no te preocupes!
Caminaré lento y firme,
te acompañaré sin rendirme.
Te tomaré de la mano
como ahora lo hago.
Seré cómplice y confidente.
Cuando hablo del futuro,
equivale al presente
y en cada partícula que carburo
un pasado emerge seguro
de entre las profundidades del alma
para llenarte de calma
y dejarte en la mente
el claro instante
al tomar mi mano.
Pues realmente no hay pasado
ni presente
ni futuro
solo hay dos manos
que se aferran dulcemente
a la eternidad
y a la muerte,
para permanecer inertes
pero llenas de vida
en el sendero
que marca, aquel lucero.
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