Odio cuando callas
porque siento que te alejas.
Detesto enormemente
aferrarme a una imagen
tuya que desaparece
gradualmente al margen
de cada día.
No hago más que escribir y leer,
pues así, te siento
a lado en cada momento.
Aborrezco tus silencios
pues no me acaricias
ni con el pensamiento
y yo, aquí, haciéndote el amor
en cada verso.
Odio tanto esa
extraña arrogancia,
ya sabes que me tienes
¿Qué esperas?
¿Será que no me quieres?
Pero lo que desprecio
con todo mi ser,
es que al escribirte ésto;
solo miento,
pues en mi pensamiento
y con el alma,
no hago más que amarte.
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